Muchas calles del casco histórico de Bruselas
aún conservan el nombre con el que los habitantes las identificaban en la
antigüedad. En aquel entonces, no existían los GPS y los mapas estaban vedados al
común de la gente. Seguramente, los
visitantes que franqueaban las puertas de la antigua ciudad amurallada, al
preguntar a los locales por una dirección recibían como respuesta la forma en
que éstos conocían a la ciudad. Es decir, haciendo referencias a la actividad que
se desarrollaba en el lugar, a un personaje que habitaba en la misma, a un
accidente topográfico o a una construcción edilicia. Con el correr de los años,
las denominaciones populares se transformaron en nombres oficiales y hoy podemos
caminar -entre otras- por la calle del Mercado de las Hierbas (Rue du Marché aux Herbes/Grasmarkt), la calle
del Obispo y la calle de los Rengos (Rue del Evêque/Bisschopstraat,
Rue des Boiteux/Kreupelenstraat), la calle de las Arenas (Rue des Sables/Zandstraat) o inclusive por la calle del Hospital (Rue de l’Hôpital/Gasthuisstraat).
Sin embargo, las actividades que dan vida a las
calles céntricas bruselenses lejos están de representar lo que sus nombres
señalan. Uno puede vivir en un muelle sin tener vista a un canal (Quai aux Briques/Baksteenkaai), o vivir en la calle
del Circo (Rue du Cirque/Circusstraat) en donde
los únicos malabaristas son los borrachos que a veces se tambalean por la
madrugada.
Coloquialmente, los
habitués del centro han rebautizado el nombre de algunas arterias. Al referirse a ellas lo
hacen en relación a la actividad que hoy en día las identifica, omitiendo, de este modo,
mencionar el nombre oficial que las remite a su pasado. Asi tenemos por
ejemplo que las calles del Mercado de los Quesos o la calle de los Carniceros (Rue du Marché aux Fromages/Kaasmarkt, Rue des Bouchers/Beenhouwerstraat), hoy sean conocidas
como la calle de las Pitas o la calle de los Restaurantes.
| Rue du Marché aux Fromages -Kaasmarkt - o Calle de las Pitas |
| Rue des Bouchers - Beenhouwersstraat - Calle de los Restaurantes |
Bruselas, al ser una ciudad bilingüe, identifica el nombre de sus calles en
francés y en neerlandés. Y, para aumentar el embrollo, treinta y una
de sus arterias céntricas fueron bautizadas con el nombre de distintas historietas
de fama mundial. Los bautismos se realizaron hace algunos años y a modo de homenaje, por lo que los
nombres oficiales de las calles no fueron cambiados.
-¡Estoy perdido! –me confesó un turista
desplegando un mapa e implorando ayuda- Me dijeron que ésta era la calle del Manneken Pis, pero ahí
veo un cartel que dice calle Mafalda.
-Permítame explicarle: Oficialmente, usted se encuentra en la Rue de l’Etuve, o en Stoof Straat, depende del idioma que
prefiera o de la lengua que mejor maneje. Extraoficialmente
usted se encuentra en la calle Mafalda y turísticamente
en la calle del Manneken Pis. Así que, si desea llegar al icono bruselense por
antonomasia, siga caminando por la calle que recuerda a la ingeniosa,
irreverente y reflexiva Mafalda.
La flecha que señala el camino se encuentra debajo de los carteles.
Hay que ser bastante inteligente para vivir en la capital europea, obviamente. Una pequena critica: dejaste los nombres neerlandofonos o los pusiste en el segundo rango. (Me ahorro las explicaciones historicas, jeje)
ResponderEliminarMuy bien, speculoos, quiero mas dulce de leche!! Doe zo voort! An B.
Gonzalo, hermoso relato. Se nota tu conocimiento de la ciudad (lo comprobé en carne propia) que no sería posible sin un gran cariño hacia sus calles y su gente. ¿Para cuando un acto de sinceramiento de las autoridades locales? Bruselas necesita de una "Calle de los borracchines pishadores de veredas". En Neerlandés o en Francés debe quedar mucho más lindo. Abrazo grande.
ResponderEliminar"Rue des Pisseurs Bourrés? Porqué no?
ResponderEliminarGonzalo, siempre un placer un leerte.
Lástima que se nos coló como un comentario comunitario, no?
En esta ciudad un día van a llevar a juicio a algún pobre tabernero que en el baño haya puesto "papel higiénico" sólo en francés.
Por suerte, Gonza, tu obra amplía horizontes y no lo contrario.
Un grand merci!
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