viernes, 26 de agosto de 2011

Pitufos Capitalistas


El reciente lanzamiento de la película de los Pitufos trajo como corolario una invasión de los hombrecitos azules en sus varias versiones: de peluches, de goma, de plástico, de plomo, de chocolate etc, etc, etc. Las gigantografías con varios de sus personajes acapararon Bruselas promocionando hamburguesas, supermercados, chocolaterías y otros comercios. 
Esta pitufoinvasión me retrotrajo en un viaje sin escalas a mi infancia. Una infancia en la que atrapado por las pitufoaventuras, oía historias contadas por los mayores en las que se acusaba a los Pitufos de ser comunistas. Basaban sus dichos en que los pequeños hombrecitos azules habían resignado su individualidad en pos de trabajar para una comunidad en donde no existía el dinero y su líder vestía un sombrero rojo y se parecía a Marx. Otros, adultos también, me decían que en realidad los Pitufos eran fascistas, puesto que esa danza grupal alrededor del fuego era una clara alegoría al Ku Klux Klan. Yo no sabía de qué me hablaban, sólo estaba seguro de que me gustaba la Pitufina y admiraba la alocución del Pitufo Poeta. ¡Son anticristianos!, me advirtió un compañerito de clase al que le habían dicho que las criaturitas azules representaban los siete pecados capitales, y que Gargamel, en realidad no era un brujo sino un cura dominicano y que su castillo en ruinas no era un castillo sino una iglesia casi abandonada. Con tanta confusión en la cabeza, cuando me llegó la versión que los acusaba de ser racistas, (en una de sus historias su color azul se transforma en negro y ese cambio epidérmico trae aparejado un trastorno de personalidad que los transforma en malos y agresivos), dije: ¡Basta!, ¡No se puede ser todo eso a la vez!, apagué la tele y me fui a jugar a la pelota con mis amigos.
Transcurrieron los años y nunca nadie me dijo que los Pitufos eran belgas, total, esa no era una acusación peligrosa. Lo cierto es que al llegar a Bélgica descubrí el inmenso mundo de la historieta belga (inclusive existe un museo en Bruselas) y casi sin quererlo me interioricé en el origen de las criaturitas azules y en el de Peyo, su creador. Pero volviendo a la película, fui a verla en una sala donde la mitad eran niños y la otra mitad adultos que reían con más ganas que los primeros. Dudé mucho antes de ir. Esto de sacar a los Pitufos de su aldea en el bosque y llevarlos a la selva de cemento en Nueva York, me parecía una historia un poco tirada de los pelos. El guión lleva a los personajes a enfrentarse a un mundo desconocido pasando por distintas situaciones. La Pitufina descubre una enorme cantidad de vestidos y se alegra al saber que podría usar uno diferente cada día, y Papá Pitufo, antes de regresar al bosque, anuncia que tiene que reconstruir su aldea y que Nueva York le ha dado muchas ideas. Luego, cuando suben los títulos, aparece una serie de fotos de la aldea pitufa totalmente influenciada por Nueva York.
Con esto, dejo la puerta abierta para aquellos que se divierten buscando mensajes subliminales en las aventuras de los Pitufos; ahora, tal vez, también podrían agregarle el adjetivo de capitalistas.
En todo caso, los Pitufos que recibí como premio al realizar las compras en un supermercado belga, vinieron en un container desde la República Popular China. Allí, la fabricación de Pitufos es más barata.

2 comentarios:

  1. Muy bien escrito! No digas, en serio te decían todo eso de los Pitufos? Naaa.

    Yo los descubrí veinteañero y andaba con un álbum que se llamaba "La orquesta pitufónica" por los pasillos de la Escuela de Música de Mendoza.

    El nombre francés (Schtroumpfs)viene de un de un almuerzo entre Peyo y Franquin, donde el primero quería que el segundo le pasara el salero. Al no acordarse del nombre, le pidió que le pasara el "Schtroumpf", y al parecer se pasaron el resto de la comida hablando en Schtroumpf.

    Como en esa época Peyo andaba creando la serie de los hombrecitos azules y no tenía nombre, decidió llamarlos así.

    Luego Umberto Eco haría todo un estudio sobre la capacidad del espíritu humano para interpretar datos a partir de una misma palabra, basándose en el lenguaje "Schtroumpf".

    Abrazo. Jorge

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  2. NO debe olvidarse Gonzalo, que en aquella epoca a la te remontas hubieron comentarios mas severos, similares a las de Batman y Robin y porque no la mujer maravilla, sin embargo siendo los Pitufos criaturas del mundo de la fantasia, los comentarios se proyectan a esa dimension, algunos incluso los habran visto entre los arbustos, o al llegar veodos a su casa saltar por la ventana de la habitacion matrimonial. la redaccion es excelente. un abrazo pitufino. Te saluda Oscar Antonio Miranda

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