Desde hace años, cada vez que la Academia Sueca
se aprestaba a anunciar el ganador del Premio Nobel de Literatura, un grupo de
periodistas suecos se agolpaba en Estocolmo frente a las puertas de la casa del
poeta Tomas Tranströmer. Esperaban verlo ganador y obtener una primicia
inmediata. Y esta vez, no se equivocaron.
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| Tomas Tranströmer - Nobel de Literatura 2011 |
Pero en Palo Alto, California, horas antes del anuncio del premio, fallecía
Steve Jobs, el llamado Leonardo Da Vinci de la tecnología. Y el mundo entró en
shock. Políticos, empresarios, artistas y ciudadanos comunes de distintos
países manifestaron su congoja. Las redes sociales se llenaron de mensajes de
agradecimiento y miles de fotos de perfil fueron cambiadas por el logo de la
manzanita. Internet chorreaba tristeza.
El inspirador discurso brindado en la universidad de Standford en el 2005 se
reprodujo sin cesar y se extrajeron sus frases más contundentes. Aparecieron
videos antiguos, de cuando Jobs presentaba sus primeros y revolucionarios trabajos,
y la televisión se ocupó de mostrarnos unos informes en donde se retrataba la
vida entera del genio fallecido.
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| Apple y Steve Jobs |
En el medio de esa vorágine informativa, la Academia
Sueca, reunida en el edificio de Börshuset en la vieja Estocolmo, anunció el nombre del para
muchos desconocido poeta sueco. Poeta que además ejerció la profesión de
traductor y psicólogo sabiendo que vivir de la poesía era casi imposible. La
Academia fundó su
decisión diciendo: "”por ofrecernos, en imágenes densas y diáfanas, una nueva vía de acceso a lo real", agregando que “la mayor parte de la colección poética de
Tranströmer está impregnada de ahorro, de concreción y de metáforas
expresivas". La televisión, atenta a la cantidad de manzanas de luto, pasó
a transmitir en directo desde Nueva York, donde la gente se reunía con velas
digitales frente al “Apple Store” de la Quinta avenida. No había más tiempo
para hablar del poeta premiado.
Así, la catapulta que debía lanzar a Tranströmer a su gran día de gloria
fue involuntariamente saboteada. La noticia de la muerte de Jobs fue un tsunami
que dejó poco espacio para comentar en profundidad otros hechos. Y al día
siguiente se entregaba otro Nobel y Vargas Llosa confesaba no haber leído al
poeta sueco. Me sentí mejor. Yo tampoco lo había leído.
Pero gracias a Steve Jobs existen las Ipads donde se
pueden leer ebooks con la poesía de Tomas Tranströmer. Me he
procurado uno de sus poemarios y les aseguro que el sueco cuenta con versos que
prometen e invitan a la reflexión:
“hay
en medio del bosque un claro inesperado que sólo puede encontrar aquel que se
ha perdido”
Ahora
que la ola del tsunami Jobs comienza a bajar, Tomas Tranströmer, en el
claro de su bosque, nos está esperando. El poeta que hace veinte años no puede
hablar y se comunica tan sólo a través de la escritura, quiere que lo descubramos. En
libros de papel o en libros electrónicos.
muchas veces en la vida suele suceder lo que paso en este caso:
ResponderEliminar"CUANDO AL FIN LLEGA EL EXITO A NUESTRA VIDA, DEPÚES DE PACIENCIA, TIEMPO Y MUCHOS ESFUERZOS SE LOGRA EL OBJETIVO DESEAD y en ese moemnto SUELEN APARECER HECHOS QUE OPACAN ESE MOMENTO TAN ESPERADO.....PERO LO IMPORTANTE ES QUE SIEMPRE HAY ALGUIÉN QUE NOS PRESTA ATENCIÓN Y ESO YA REALZA NUESTRO EXITO.
CONTINUA CON TUS ESCRITOS QUE SIEMPRE ME SIRVEN PARA REFLEXIONAR. lORENA
Leerte cada semana es un descanso sorpresivo que dilata mis pupilas.
ResponderEliminarSaludos a mi amigo Magritte!
me gusta como escribis gonzalo
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