miércoles, 12 de octubre de 2011

Ganar en el día equivocado

Desde hace años, cada vez que la Academia Sueca se aprestaba a anunciar el ganador del Premio Nobel de Literatura, un grupo de periodistas suecos se agolpaba en Estocolmo frente a las puertas de la casa del poeta Tomas Tranströmer. Esperaban verlo ganador y obtener una primicia inmediata. Y esta vez, no se equivocaron.
Tomas Tranströmer - Nobel de Literatura 2011
Pero en Palo Alto, California, horas antes del anuncio del premio, fallecía Steve Jobs, el llamado Leonardo Da Vinci de la tecnología. Y el mundo entró en shock. Políticos, empresarios, artistas y ciudadanos comunes de distintos países manifestaron su congoja. Las redes sociales se llenaron de mensajes de agradecimiento y miles de fotos de perfil fueron cambiadas por el logo de la manzanita. Internet chorreaba tristeza. El inspirador discurso brindado en la universidad de Standford en el 2005 se reprodujo sin cesar y se extrajeron sus frases más contundentes. Aparecieron videos antiguos, de cuando Jobs presentaba sus primeros y revolucionarios trabajos, y la televisión se ocupó de mostrarnos unos informes en donde se retrataba la vida entera del genio fallecido. 
Apple y Steve Jobs
En el medio de esa vorágine informativa, la Academia Sueca, reunida en el edificio de Börshuset en la vieja Estocolmo, anunció el nombre del para muchos desconocido poeta sueco. Poeta que además ejerció la profesión de traductor y psicólogo sabiendo que vivir de la poesía era casi imposible. La Academia fundó su decisión diciendo: "por ofrecernos, en imágenes densas y diáfanas, una nueva vía de acceso a lo real", agregando que “la mayor parte de la colección poética de Tranströmer está impregnada de ahorro, de concreción y de metáforas expresivas". La televisión, atenta a la cantidad de manzanas de luto, pasó a transmitir en directo desde Nueva York, donde la gente se reunía con velas digitales frente al “Apple Store” de la Quinta avenida. No había más tiempo para hablar del poeta premiado.   

Así, la catapulta que debía lanzar a Tranströmer a su gran día de gloria fue involuntariamente saboteada. La noticia de la muerte de Jobs fue un tsunami que dejó poco espacio para comentar en profundidad otros hechos. Y al día siguiente se entregaba otro Nobel y Vargas Llosa confesaba no haber leído al poeta sueco. Me sentí mejor. Yo tampoco lo había leído. 

Pero gracias a Steve Jobs existen las Ipads donde se pueden leer ebooks con la poesía de Tomas Tranströmer. Me he procurado uno de sus poemarios y les aseguro que el sueco cuenta con versos que prometen e invitan a la reflexión: 


“hay en medio del bosque un claro inesperado que sólo puede encontrar aquel que se ha perdido”

Ahora que la ola del tsunami Jobs comienza a bajar, Tomas Tranströmer, en el claro de su bosque, nos está esperando. El poeta que hace veinte años no puede hablar y se comunica tan sólo a través de la escritura, quiere que lo descubramos. En libros de papel o en libros electrónicos.

3 comentarios:

  1. muchas veces en la vida suele suceder lo que paso en este caso:
    "CUANDO AL FIN LLEGA EL EXITO A NUESTRA VIDA, DEPÚES DE PACIENCIA, TIEMPO Y MUCHOS ESFUERZOS SE LOGRA EL OBJETIVO DESEAD y en ese moemnto SUELEN APARECER HECHOS QUE OPACAN ESE MOMENTO TAN ESPERADO.....PERO LO IMPORTANTE ES QUE SIEMPRE HAY ALGUIÉN QUE NOS PRESTA ATENCIÓN Y ESO YA REALZA NUESTRO EXITO.
    CONTINUA CON TUS ESCRITOS QUE SIEMPRE ME SIRVEN PARA REFLEXIONAR. lORENA

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  2. Leerte cada semana es un descanso sorpresivo que dilata mis pupilas.
    Saludos a mi amigo Magritte!

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